Hacia una nueva diplomacia energética basada en la cooperación, la seguridad y el desarrollo sostenible
Hacia una nueva diplomacia energética basada en la cooperación, la seguridad y el desarrollo sostenible.
En un contexto internacional marcado por la transición energética, la incertidumbre geopolítica y la necesidad de diversificar las fuentes de suministro, las energías renovables han adquirido una importancia que trasciende su dimensión medioambiental. Hoy constituyen un instrumento estratégico de política exterior, seguridad económica y cooperación internacional.
En la situación de tensión actual Marruecos y España, están unidos por su proximidad geográfica, sus vínculos históricos y una creciente interdependencia económica, se encuentran ante una oportunidad para consolidar una nueva etapa en sus relaciones diplomáticas.
La cooperación energética puede convertirse en uno de los pilares fundamentales de una asociación bilateral más sólida, equilibrada y orientada al futuro.
Marruecos ha desarrollado una política energética orientada a reducir su dependencia de las importaciones de combustibles fósiles mediante inversiones en energía solar y eólica. El complejo solar Noor Ouarzazate 1 y 2 constituye uno de los ejemplos más representativos de esta estrategia.
España, por su parte, dispone de una importante experiencia industrial, tecnológica y empresarial en el sector de las energías renovables, además de una posición relevante dentro del mercado energético europeo.
Esta complementariedad permite identificar oportunidades de cooperación en generación eléctrica, almacenamiento energético, hidrógeno verde, innovación tecnológica y formación de capital humano.
La cuestión fundamental no consiste únicamente en producir energía limpia, sino en transformar estas capacidades en instrumentos de cooperación económica y entendimiento diplomático.
Tradicionalmente, las relaciones energéticas internacionales han estado condicionadas por el petróleo y el gas natural. Sin embargo, la expansión de las energías renovables está modificando progresivamente las dinámicas de poder y las formas de interdependencia entre Estados. En este nuevo escenario, Marruecos y España pueden desarrollar una diplomacia energética sustentada en intereses estratégicos compartidos.
La XIII Reunión de Alto Nivel hispano-marroquí, celebrada en Madrid el 4 de diciembre de 2025, constituye una manifestación concreta de esta orientación. En su declaración conjunta, ambos gobiernos reafirmaron su compromiso de intensificar la cooperación en energías renovables, hidrógeno verde, innovación tecnológica e interconexiones energéticas.
El estrecho de Gibraltar representa mucho más que una frontera marítima entre África y Europa. Constituye un espacio estratégico de conectividad económica, comercial y energética.
Las interconexiones eléctricas submarinas entre Marruecos y España, desarrolladas mediante una primera conexión en 1997, una segunda en 2006, y la tercera firmada en el 2019 que se prevé estar habilitada para el 2030, evidencian que la cooperación energética bilateral cuenta con antecedentes sólidos.
Su fortalecimiento podría favorecer una mayor integración de los sistemas eléctricos, mejorar la seguridad del suministro y facilitar el aprovechamiento de las energías renovables.

La importancia de esta asociación supera el ámbito bilateral. En octubre de 2022, Marruecos y la Unión Europea formalizaron una Asociación Verde destinada a reforzar la cooperación en materia de energía, clima y economía sostenible.
España, por su posición geográfica y su pertenencia a la Unión Europea, puede desempeñar un papel relevante en la articulación de esta cooperación euro-mediterránea.
No obstante, una asociación energética verdaderamente estratégica debe evitar nuevas relaciones de dependencia y promover beneficios recíprocos, transferencia tecnológica, empleo cualificado y desarrollo industrial. En este sentido, sería conveniente impulsar mecanismos permanentes de diálogo entre instituciones públicas, empresas, universidades y centros de investigación de ambos países.
La diplomacia energética debe complementarse con una diplomacia científica capaz de transformar el conocimiento en proyectos compartidos.
El verdadero desafío para Marruecos y España consiste en pasar de las declaraciones institucionales a una cooperación estructural, sostenida y evaluable.
La creación de un foro permanente hispano-marroquí de cooperación energética, acompañado de programas conjuntos de investigación, formación e inversión, podría contribuir a consolidar esta nueva dimensión diplomática.
Las energías renovables ofrecen una oportunidad para construir relaciones internacionales basadas no solamente en la gestión de intereses inmediatos, sino también en la definición de objetivos estratégicos a largo plazo.
El futuro de las relaciones entre Marruecos y España dependerá, en buena medida, de su capacidad para transformar la proximidad geográfica en una verdadera comunidad de intereses, porque, en el siglo XXI, la energía no será únicamente una fuente de desarrollo económico: también podrá convertirse en uno de los instrumentos más eficaces para construir confianza, estabilidad y prosperidad compartida entre ambas orillas del Mediterráneo.
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EL Idrissi Hicham
Doctorando en la Universidad Abdelmalek Essaâdi
Línea de investigación: Las energías renovables como motor estratégico de las relaciones diplomáticas entre Marruecos y España.
Hic.elidrissi@gmail.com